Tras bajar del escenario, comenzaron a surgir nuevos desafíos. La banda empezó a plantearse metas más ambiciosas, atravesando cambios, diferencias internas y decisiones difíciles, incluyendo la partida de nuestro baterista original. Sin embargo, cada transformación nos fortaleció y nos permitió seguir avanzando.
Con la llegada de un nuevo responsable en la batería, retomamos los ensayos con más fuerza que nunca. Surgieron nuevas canciones, improvisaciones y compromisos. Como en todo proceso creativo, no todo fue sencillo: poco después también despedimos a nuestro bajista, lo que nos llevó a buscar un nuevo guardián de las cuatro cuerdas, tarea que, por fortuna, se resolvió rápidamente.
Creemos firmemente que todo ocurre por una razón. Hoy,
cuenta con una alineación sólida, afiatada y llena de energía, lista para conquistar corazones a lo largo del territorio nacional. Porque, al final, no había hierro en esos corazones: había lava ardiendo.
Deseamos profundamente que nuestras canciones sean de tu agrado, que disfrutes nuestra música y compartas con nosotros el espíritu del rock. No tenemos otra ambición más grande que hacer lo que amamos en esta tierra: hacer música.